Espiritualmente es inmensamente importante amar, desenvolver y vivenciar la Pobreza como Virtud, ser  «Pobres de Espíritu» y amar a los pobres carenciales, ya que es la salvaguarda y fundamento de  de todas las virtudes que podamos tener. Las otras virtudes- como la Fe, la Sabiduría, la Caridad, el Amor, la Esperanza, la verdad, el Misticismo y la Misericordia-están aseguradas en la «Pobreza» de no creernos nunca con mucha o más fe que otros, que sabemos más que los demás; no vanagloriemos de ser caritativos o muy amorosos, rebosantes de esperanza, paladines de la verdad, el clímax del misticismo o muy misericordiosos; no pensar que nunca nos tambalearemos en la adversidad, no seremos  removidos de nuestra espiritualidad por ningún movimiento físico, por contratiempo alguno, o por emociones o cambios de mentalidad que sobrevengan en nuestras vidas.

FRANCISCO: Rubén Cedeño. Edición conjunta: Editorial, Manifestación del Grupo Metafísico de Caracas Venezuela. Y Editorial: Señora Porteña de Buenos Aires, ARGENTINA